Y una vez te descubrí paseando por la orilla de la pena, en la calle de la tristeza te encontré, en el abismo sin fin de la soledad, ahí me esperabas Tú.
Gran sufrimiento a cada paso, dolor insoportable cada segundo que transcurre. El corazón hecho hilachos producto de mis malas decisiones, nada vale ya la pena. ¿Suicidarme? No. Extrañaría mucho a la vida, supongo. Nunca me gusto mucho figurar, así que no me hubiera gustado aparecer en la portada de algún diario sensacionalista: “Joven se suicida por devaneo del corazón” (Por decirlo finamente, el lenguaje chica es un poco distinto)
Nada tenía sentido, pero curiosamente, mi vida no terminaría ahí. Tú así no lo habías planeado. Tú tenias y aún tienes “UN GRAN PROPÓSITO PARA MI VIDA”, eso me alegra, me deja tranquilo. Muchos dicen que tu conoces el futro, así que ciertamente ya sabes en que termina mi historia. Por eso es que ando ahora muy tranquilo, porque Tú me has dicho que no me vas a dejar hasta que hagas conmigo lo que dijiste que ibas a hacer. Yo te creo. Total nunca has mentido, no creo que empieces ahora. Lo que sé, es que te has empecinado en usarme, y me gusta.
Así que te pido por favor, por favor, has de mí una buena persona, y hazme muy exitoso, de modo que cuando la gente me vea sepa que Tú eres real, qué cuando me pregunten: ¿Cómo hiciste para pasar de mendigo a príncipe? Yo les pueda decir: Es que yo tengo un Padre generoso que se compadeció de mí. Nada de lo que tengo lo merezco, todo es por gracia de él.
…Que ¿Cuánto cuesta la verdadera felicidad?...Solo una oración.